Una reflexión de lectura (2019)

Lista Arcadia 2019

En el último número de la revista Arcadia (169), Cien años, cien libros de escritoras en español, encuentro una invitación a reflexionar sobre la literatura escrita por mujeres en nuestra lengua. Como toda lista es falible y existirán listas de cien escritoras, según el interés del que convoque a realizar estas listas. La lista Arcadia puede no ser completa y complaciente pero, si es un buen referente para comenzar a rescatar a tantas mujeres que no encajaban en las líneas editoriales de las machistas empresas dedicadas a la publicación de literatura y en especial la comercial.

Revisando los cien nombres de estas mujeres escritoras me encuentro con autoras desconocidas que, por alguna razón mis ojos no habían visto. Otros nombres ocultos detrás de los grandes escritores en español aparecían como en sombras. Tal vez  a través de las páginas del Magazín Dominical de El Espectador aprendí el nombre de alguna de ellas.

Busqué en mi biblioteca personal para ver que tan desarrollado podía tener ese sentido común-literario, y si por algún caso, uno de esos nombres reposaba entre mis libros. Allí estaban la argentina Alfonsina Storni, la uruguaya Ida Vitale, la chilena Gabriela Mistral, la argentina Alejandra Pizarnik, la uruguaya Idea Vilariño, la colombiana Piedad Bonnett, la peruana Gabriela Wiener y la solicitada brasileña Clarice Lispector, todas ellas en libro físico y en mi biblioteca virtual la argentina Hebe Huhart. Son en total nueve escritoras de la lista Arcadia que he tenido el gusto de leer.

En está época de descanso me he tomado un tiempo para reencontrarme con estas mujeres escritoras tan valiosas para la literatura escrita en español. Se puede notar son seis mujeres poetas y tres narradoras en prosa, aunque Piedad Bonnett también escribe en prosa.

La re-lectura de estas escritoras es un placer pues, con sus voces tan particulares y tan diferentes acercan al lector a mundos llenos de sentimiento femenino, de visiones particulares de la realidad, existencialista como Clarice Lispector, enfrentando el dolor y la perdida en el caso de Piedad Bonnett. La búsqueda de una voz personal y poética como en el caso de Alfonsina Storni, Ida Vitale, Idea Vilariño. Un canto al amor y al desamor como ocurre en Alejandra Pizarnik o ese acercamiento a la realidad y a las voces de personajes de la vida cotidiana que encontramos en los cuentos de Hebe Uhart, también esa reflexión sobre la sexualidad y el hecho de ser mujer, madre y/o esposa en la obra de Gabriela Wiener.

Me faltan varias escritoras que han venido rondando mi biblioteca, pero que, aún por diversos motivos no he leído, tal vez una actitud machista, quién sabe.

Mi Lista sin orden:

  • Alfonsina Storni: Antología Poética, Ed. Fontana. 2018
  • Ida Vitale, Poesía Reunida, Tusquets Editores
  • Gabriela Mistral en Verso y Prosa, Real academia Española. Edición Conmemorativa. Alfaguara. 2010
  • Alejandra Pizarnik, Poesía Completa, Lumen. 2016
  • Idea Vilariño, Poesía Completa, Lumen. 2018
  • Piedad Bonnett, Los habitados, Visor Libros
  • Gabriela Wiener, Nueve lunas, Seix Barral. 2015
  • Clarice Lispector, La pasión según G.H., Siruela. 2017
  • Hebe Uhart, Cuentos Completos, Alfaguara. Edición Digita

Tres libros en la mesa de noche:

  • Cristo de nuevo crucificado de Nikos Kazantzakis: Estoy leyendo las últimas páginas de este maravilloso libro, una obra maestra de la literatura universal, reflexión sobre la fe cristiana y los valores humanos enfrentados en el dilema del ser, del pensar y el hacer ante la vida.
  • Los errantes de Olga Tokarczuk: Entregado de lleno a la lectura de uno de los libros más comentados de la Premio Nobel de literatura 2018.
  • Antología, La poesía del siglo XX en Colombia, Edición de Ramón Cote Baraibar. Con aquellos nombres sagrados de la poesía colombiana. Revelaciones. Un buen reencuentro con voces olvidadas.

Primera Novela

Escribir es una tarea que exige bastante esfuerzo, mental, físico y psicológico. Mi primera novela se origina a partir de la motivación del VIII Taller de Novela Corta (2016) promovido por el fondo de Cultura Económica – Colombia y dirigido por el escritor Miguel Ángel Manrique, el ejercicio del taller consistía en escribir mil palabras diarias. Me tomé el ejercicio en serio y durante un mes y todas las noches escribía en promedio mil palabras, no me acostaba hasta no terminar el ejercicio de escritura. Busqué un tema que se convirtió en hilo conductor de la historia y desarrolle el tema noche tras noche, hasta lograr contar una historia, algo desordenada y con poca lógica. Experiencia que dio origen a mi primera novela corta. Desde el año 2016 había permanecido guardado el texto, así como la había concebido, ya era hora de hacer algo con aquel manuscrito. Hace unos meses atrás le pedí a mis primeros lectores una lectura del manuscrito, y la retroalimentación del texto me dejó grandes aprendizajes.

  • Para ser escritor es necesario escribir y en lo posible a diario, pero más allá de escribir es fundamental ser antes un excelente lector o por lo menos tener la vocación lectora.
  • Recomendable tener un grupo de amigos dispuestos a leer el manuscito.
  • Mantener la mente abierta en el momento de la retroalimentación por parte de los primeros lectores.
  • Tomar y dejar
  • Borrar y quitar (como el jardinero cuida su jardín), para que el árbol se matenga sano hay que podarlo. Eso pasa con la escritura de narrativa y de ficción.
  • El acto de escritura se fundamenta en la relectura del manuscrito y su constante reescritura, hasta lograr la coherencia que buscamos en nuestro mensaje.
  • Estar dispuesto a trabajar largas jornadas en la corrección de nuestro propio texto.
  • Cuando se esté seguro del manuscrito dejarlo en manos de un corrector de estilo.

“Mas dime entre el suspiro fugitivo

¿cómo os puso en la mano Amor la lleve

que a la luz saco el deseo más furtivo?”

Dante Alighieri. Divina Comedia. (Infierno V. 118-120) Versión poética de Abilio Echeverría- Alianza editorial, Madrid, 1995

CUBIERTA FRONTAL

Para conocer un poco más…

https://www.autoreseditores.com/jalfredo1967

En junio de 2021

“Historia vigente, real, sincera, y de fácil identificación por parte del lector por la realidad del país en el que vivimos. Hace énfasis en la mujer, así que podría ser de interés de un número significativo de personas que podrían sentirse identificadas, acompañadas, animadas, reconocidas a través del libro.”

Marcela Gómez

En la jaula del olvido: Historia de una mujer

“Una familia destruída y separada. Una madre maltratada y humillada por su esposo y un sistema de ley machista.”

Novela, En la jaula del olvido historia de una mujer, Jesús Rodríguez, año 2021

En la jaula del olvido

“Él se ha comportado como un animal con ella. La ha maltratado en su físico y en su mente. Desde pequeña y desde que tengo recuerdos, siempre hemos huido de papá.”

En la jaula del olvido, Jesús Rodríguez, año 2021

Novela: En la jaula del olvido

“Despierto agonizando tendido en el piso de madera de mi cuarto. Botellas de cerveza tiradas en cualquier parte ensombrecen la habitación. Sostengo una botella de perfume en mi mano, la levanto y la miro. «¿Qué esto?»”

Novela: En la jaula del olvido, Jesús Rodríguez, año 2021

Ópera Prima

Primera Novela de Jesús Rodríguez

Carátula del libro EN LA JAULA DEL OLVIDO Primera Edición 2021

Libro escrito en el año 2016 en el Taller de Novela Corta del Fondo de Cultura Económica en la ciudad de Bogotá, taller dirigido por el escritor Miguel Ángel Manrique. Luego de permanecer cinco años guardada en el cajón del escritorio de Jesús y después de varias lecturas y reescrituras, en próximos días sale a luz pública esta obra que reflexiona entorno a la violencia contra la mujer, un libro personal e íntimo que se adentra en la historia de María una mujer humilde que perdió su libertad a causa del machismo de su esposo. Ella vivió en carne propia el maltrato físico y psicológico que le proporcionó un hombre celoso y machista. Un diálogo interior con el miedo que paraliza e incapacita a la persona para salir huyendo.

¡De próxima aparición!

Diálogo con el mar

I  
 Con la mirada fija en el horizonte azul
 Busco en mi interior el silencio
 El instante preciso antes del origen de la palabra
 Ese instante sagrado donde el silencio
 Era el amo del universo —solo ese instante—
 Ese pequeño momento coronado de soledades
 De oscuridad— de la nada inundada de nada
 El instante preciso me llega en este segundo.

II
 Voces de niños traen el viento y las olas
 Voces de mujeres tristes se escuchan en ellas
 Voces de hombres encadenados como gemidos
 Voces de un pueblo oprimido también
 Voces de una nación sin voz con las olas llegan

 El viento grita desesperado
 Mientras las olas mudas golpean las rocas

 El mar enmudece
 En esta noche de luna llena

 La luna no dice nada

 No escucha: 
 Las voces de los niños
 Las voces de las mujeres
 Las voces de los hombres
 Las voces de un pueblo
 Las voces de una nación
 La luna no escucha nada
 El mar en silencio duerme.

III 
 En el silencio busco mi encuentro
 En la soledad del camino abandonado
 —yo— solo en la soledad busco
 El silencio la gran verdad de la nada
 En el horizonte azul —línea azul
 El silencio de la soledad gobierna.

IV
 Las olas se repiten hasta el infinito
 Eterno vaivén del agua contra la roca
 Roca que cambia de forma con el golpe de las olas
 Romance sin fin entre la ola y la roca
 Las olas van y vienen hasta el infinito
 Nosotros caminamos por la playa
 Mientras nuestras huellas desaparecen

 La brisa acaricia nuestros cuerpos desnudos
 Nuestras sombras se besan en la arena.

V   
 Solo callar para encontrar el silencio
 Solo mirar el azul infinito del cielo y del mar
 Solo escuchar el gemido de la ola contra la roca
 Solo estremecerse con tanta belleza
 Solo admirar con respeto una pequeña parte del universo
 Solo conmigo mismo a la orilla del mar
 Solo aquí de pie escuchando mi corazón
 Solo —solo— con mis pies en la arena
 Solo en silencio —escuchando el silencio—. 
San Andrés Islas Colombia

Nací un miércoles lluvioso

A Nicanor Parra

 Nací un miércoles lluvioso
 a las once de la mañana.
 Mi padre era policía en ese entonces, 
 y madre ama de casa, que era igual
 a sirvienta de casa.
 Mi madre tenía veintidós años aquel día,
 los había cumplido en marzo;
 mi padre cumpliría veinticuatro
 a comienzos de diciembre,
 a ellos le debo la existencia
 en especial a mi madre,
 que es una mártir en vida. 

 Estatura mediana y problemas de miopía,
 son mis características físicas
 heredadas de mis antepasados,
 nacidos en el tolima, por un lado,
 y en boyacá, por el otro. 

 Mi infancia entre lágrimas y risas
 en el pasado ha quedado,
 con historias tristes
 que es mejor no recordar,
 porque aprisionan el alma.
 
 Por suerte fui a la escuela
 aprendí a leer y a escribir
 con la profesora bertha,
 no me gustaron las matemáticas
 ni el inglés, que ahora si me hacen falta.

 Ayudante de sastre, oficio que
 aprendió mi padre trabajando en la policía,
 aprendí algunas cositas, algunas se han olvidado,
 otras las practico a diario,
 como la labor de planchado.

 Limpié pisos y casas,
 también hice marquetería
 durante mis estudios universitarios,
 y con ayuda de becas y préstamos
 terminé mi carrera en la facultad de artes.

 Hoy soy profesor
 en busca de la pensión. 

JR

Bogotá, D.C. noviembre de 2018

Bogotá / Imagen libre de derechos / pixabay.com

Esa maldita idea

«—Señora, su niño tiene una enfermedad grave: está muerto.»

Gabriel García Márquez, La tercera resignación

Esa maldita idea de morir, después de estar muerto. Ayer en la madrugada llegó ella vestida en su traje negro y su mirada profunda, como una noche sin estrellas. Oscura. La habitación se ensombreció y todo se marchitó con su llegada. Me dijo con su voz de ultratumba que me quedara tranquilo, que ella no tenía afán y que yo ya había dejado los afanes en la noche anterior. Quise levantarme pero mi cuerpo no respondió, no sentí mis manos, las piernas parecían no estar donde siempre estuvieron, sí estaba paralizado de cabeza a pies. Vino a mi memoria por un instante aquellos días soleados cuando caminábamos por el bosque. Los cuatro, juntos, no dejábamos de reír. Los paseos por el lago, los viajes al mar, los recuerdos se desvanecieron con el olor a muerte que inundaba mi cuarto. Ella sonrió leve y tierna. Pasó su mano huesuda por mi cabeza, solo sentí un escalofrío sobre mi carne inerte, escuché el trinar de sus huesos cerca a mis orejas. Esa maldita idea de morir me fastidia, me repugna pensar que el sol de hoy, el parque al frente de la casa, mis hijos partiendo para el colegio y los regaños de mi esposa no los volveré a sentir. Grité, pero, nadie en casa me escucho. Deje de luchar. Sentí un sudor frío por mi columna, ella mi esposa, abría la puerta de la habitación.

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