¿Real?

Cerré el libro, medité un instante. Todo lo leído me pareció verdadero. ¿Era real? No me lo podía creer. La sensación del capítulo final del libro, fue como haber montado en la montaña rusa mas terrorífica de la tierra…

Avalancha

El río avanzó raudo, llevándose todo. Sólo dejó desolación, miseria y dolor. Atrás no quedó nada; adelante el río sigue avanzando con menos furia. Los de allá no saben nada de los de acá.

Ave

El avión despegó y un vacío sentí en el estómago, hace un instante estaba pegado al suelo, ahora flotando en el aire, etéreo y asustado. Abajo todo lo veo en miniatura, arriba no veo nada. El avión levitando, yo también.

Abuela

Llegaron de prisa con la vista nublada. ¿Qué pasó? preguntó una anciana sentada sobre un pedazo de tronco de madera. Nada abuela, dijo una mujer adulta. Entonces: ¿Por qué esa cara de pánico? Preguntó la anciana con la mirada arrugada. Nada de qué preocuparse, contestó la mujer. Un grupo de mujeres lloran alrededor de la abuela.

La salida

La escalera se empinó más allá del cielo, el hombre se cubrió de temor, no quiso mirar. Las piernas le temblaron, se arrodilló como suplicando perdón; una sombra enorme lo cubrió, lo invadió de pánico. Se levantó y los miembros inferiores le pesaban como dos columnas de acero, caminó lentamente, no miró a hacia atrás. La escalera se esfumó en la distancia, espero a que el hombre tomará la decisión de subir, pues era la única salida.

Almanaque

Pedazo de papel pegado en la pared fría. No quiero mirar la fecha de hoy. El miedo gobierna mi estómago, palpitaciones aceleradas inflan mi pecho. No quiero saber que día es hoy. Un arrepentimiento extremo se apodera de mi conciencia; arropó mi cabeza con la cobija deshilachada y me oculto del mundo.