Maíz

A Evaristo y Aurora

La abuela amasaba con sus manos torcidas por el reumatismo el maíz que el abuelo había molido en la tarde. La cocina inundada de humo era el sitio de la casa más importante, allí se reunía la familia a conversar y se continuaba con la tradición oral, a través de relatos de hechos o situaciones ocurridas en el pasado. Los mayores mantenían la tradición y los jóvenes escuchamos maravillados aquellas historias que luego olvidaríamos para siempre. Mi abuelo y la abuela hace años que murieron y con ellos sus historias, el recuerdo que ha quedado hasta el día de hoy es el sabor y el olor del maíz en el fogón de leña de la oscura cocina.

Niño

Él sentado en la cama juega con su tableta. Yo juego a juntar palabras. Ella es mamá y con los brazos cruzados nos mira desde la puerta de la habitación. La ignoro. Carraspea su garganta. La miro. Sonreímos.