ESTRELLAS QUE EMERGEN DE TUS MANOS

A María E

Noche oscura que huye de la luz
arropa de estrellas a los corazones
solitarios, que lloran un mar de soledad.

Sollozos que se repiten en eco lejano
de norte a sur, de sur a norte;
de abajo a arriba, de arriba a abajo
por la columna vertebral de la américa del sur.

Tú en el Buenos Aires querido
yo en la Bogotá olvidada;
los suspiros viajan como el viento
atravesando la selva y sus ríos,
en una infinita repetición entre ciudades.

En esta noche lejana
mis ojos se sorprenden
de las estrellas que emergen de tus manos,
ellas nacen como brotes de esperanza
que iluminan mi habitación taciturna.

Mis lagrimas inundan de olvido las horas
que en cuenta regresiva añoran tu regreso;
tirado en mi cama desaparezco, soy olvido.

El sol vestido de luna se oculta en la noche.
Tirado en mi cama desaparezco, duermo;
mientras de tus manos, las estrellas emergen.

La luna se viste de sol
cubriendo de dorado la américa del sur.

JR
Octubre 03 de 2018

PIEL AUSENTE

A María E

Piel habitada de recuerdos, de respiración y sudor.
Manos de las que brotan la sabia de la imaginación,
en ellas los recuerdos respiran de nostalgia,
en ellas la piel llora, la piel ausente, distante.

Piel que se niega a olvidar la piel amada, la misma piel;
los recuerdos nacen de ella como brotes de nuevas ramas,
como árbol centenario que se opone a morir en la sequía,
así es la piel de los recuerdos que cubren los huesos del ayer.

Piel cubierta de recuerdos que se confunden entre sueños,
sueños que son piel cubiertos de recuerdos, de nostalgias,
recuerdos que se niegan a morir en presencia de la ausencia,
ausencia que a pesar de la distancia no muere en la piel.

Piel ausente en la distancia que separa las manos,
manos que no se tocan pero que no se olvidan,
aunque exista un millón de kilómetros de distancia
entre tus manos y mis manos privadas de tu piel.

Piel con memoria que no olvida al ser amado,
ella habitante de la ausencia se cobija de estrellas;
estrellas que visten de noche a la américa nocturna,
de tu piel brota una luna llena, ausente de mi cielo.

JR
Octubre 1° de 2018

 

UNA NOCHE EN TU MIRADA

A María E

Separados por la distancia infinita de los Andes,
miro en la lejanía y no te veo, ausente estás. Allá.
Te busco en la imagen deformada de mis sueños,
—por más que lo intento— no te veo María mía.
Ausente estás.

Viajas como el polen en el pico del colibrí mensajero,
sembrando de flores la primavera del sur, llevando alegría
donde parece que la tristeza quisiera gobernar, allí estás,
con tu sonrisa de rosas, viviendo en la piel
que habita en mis manos.

La noche anidada por un cosmos de estrellas, vive en tu mirada,
mientras tu cuerpo, que flota en la noche fría de la américa del sur,
se baña en lágrimas de ausencias, que como llovizna caen del cielo,
mientras tu cuerpo
cruza la cordillera sin piel, con sus venas abiertas y sangrantes.

Me entrego a la ausencia de tu cuerpo, de tu ser,
a la distancia infinita que esta noche de lluvia nos separa,
arranco de mi piel los recuerdos que aún viven en la memoria,
te busco en la lejanía y no te veo, ausente estás.
Allá.

JR
Septiembre 1° de 2018

Agonía

El perro

ladra a las sombras,

que pasan

por la otra acera.

Ladridos ausentes,

se confunden

con la oscuridad;

la noche es gigante

que lo engulle

todo a su paso,

lento.

A la medianoche

el perro sigue

ladrando a las sombras

que huyen fugitivas

en la oscuridad.

El perro muere

después de la medianoche;

las sombras fugitivas

no regresan.