Presencia ausente

Las paredes de la habitación se cierran asfixiando  la memoria, mientras hablan las voces que habitaron en el pasado frustrado. Son voces mudas que en algún momento vivieron para decir y callar. Hoy solo queda un vago recuerdo casi transparente, de aquella existencia absorbida por la noche de los años ya fallecidos, estos emiten un leve murmullo de sonidos, que desde la distancia pronuncian quejas moribundas, que solo las puede escuchar un habitante de la soledad. La única voz ausente que no se escucha es la tuya, pues tú nunca has habitado este espacio.