Insistencia

Voces mudas habitan mi cabeza solitaria,

silenciosas  mortifican mi conciencia,

me torturan más allá de la misma locura,

voces sigilosas insisten en recordarme: que estoy vivo.

Mi cabeza no se queda quieta, recuerda, recuerda, recuerda;

insisto en no olvidar tu tierna sonrisa,

que como una carcajada retumba en mi testa.

No me deja tranquilo, insisto en recordarla.

Tu voz una melodía que se esfuma en la ironía, una sinfonía,

insiste en habitar mi cráneo solitario. Hecho un tormento.

Me arranco los cabellos ante tal desespero, no espero;

pero insistes en vivir en mi cerebro.

Ahora… ¿Qué hago?