Renuncio

Renuncio a los afectos que hacen daño,

al dolor que produce la indiferencia,

a los sentimientos encontrados,

a la frustración que se origina en el querer

y pasar inadvertido.

Renuncio a mi defecto más notorio

y reconocido, renuncio a los apegos,

que hacen daño y lastiman el corazón.

Abandono en definitiva

la práctica de las artes amatorias con los amigos,

que en realidad, producen conflictos.

Abandono tu rostro tierno,

tu mirada oculta detrás del cristal,

tu cabello negro, siempre recogido;

también, tu sonrisa sin pinta labios,

abandono tus largos pasos.

Aunque sienta dolor en la esencia del alma,

renuncio a mis deseos más íntimos,

no pasaré límites prohibidos para un amigo,

sin dejarte de querer, sin dejar de sentir aprecio,

pues tú, eres mi mejor amiga.

En definitiva, renuncio a mí

y a mis anhelos egoístas.