Un día sin ti

 

«¡Pues bien! Yo necesito

decirte que te adoro,

decirte que te quiero

con todo el corazón…»

Manuel Acuña (México)

Nocturno (A Rosario)

Un día sin ti:


Una eternidad congelada en el reloj.

Horas infinitas extraviadas en el cosmos.

Tu imagen borrosa se difumina con el paso de las horas.

Las rosas rojas lloran en mi corazón de espinas.

El jardín de mi casa se marchita en tristeza.

La luna pierde su luz brillante, es una piedra negra.

El sol, oculto tras nubes grises, llora desolado.

Los árboles que ayer fueron verdes, hoy son fantasmas.

El camino a tu casa se desvanece, desaparece.

Las palomas mensajeras, regresan con los mensajes.

El agua transparente pierde su color, sin olor.

Las nubes grises del mediodía comienzan a llorar.

Las hojas que ayer eran esmeraldas, hoy no están.

Las montañas parecen más lejanas y pequeñas.

Las horas de sesenta minutos parecen de mil minutos.

El día se hace tan lento y gris, que no termina.


Un día sin ti:

Para mi es una eternidad.

¿A qué hora mis ojos te volverán a ver?

Así, tus ojos no me vean.


Anhelo el instante:

En que tu olor erice mi piel.


Aquel instante:

En el que vuelva a ver tu imagen de venus

y mi cuerpo se estremezca de emoción.


Ese instante:

En que regresas a mi vida,

aunque, para tus ojos invisible sea.

Jesús Rodríguez

Bogotá, D.C. febrero 11 de 2019

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