Dossier: Textos en verso 1ª Parte

Vídeo con la primera parte de poemas leídos en voz de su autor, son un conjunto de tres vídeos que recogen la poesía de Jesús Rodríguez en una colección titulada, Dossier: Textos en verso.

Textos en voz de su autor

Arte poética

 Poesía, voz de la espiritualidad.
 Papel blanco donde se graba la vida.
 Humanidad vestida de palabra,
 a través de ella nombramos las cosas.

 Otro significado damos a la libertad.
 La poesía nos libera de cadenas.

 Las palabras abren camino,
 muestran el sentido.

 En búsqueda de la frontera del silencio
 en los límites del yo desnudo, solitario,
 de la totalidad, de la vida, del amor,
 —aunque nunca se halle.

 La poesía se convierte en bálsamo,
 catarsis que inunda al corazón en plenitud.

 Poesía, no da respuesta a la incertidumbre
 en que se ha convertido la vida, 
 transforma el misterio en preguntas.

 Renombrar el mundo con significados, 
 imaginación, ritmo, música y canciones.
 Liberar del espejismo, la casa agitada
 en que hemos convertido la palabra.

 Renacer de versos de trascendencia universal.
 Alma del poeta que nocturno escribe, sonreirá.
Texto en voz de su autor

El silencio de la cueva

El silencio de la cueva
 “En las paredes de esta cueva
 pinto el venado…”
 José Emilio Pacheco, Prehistoria
 En ella —me encuentro,
 refugio de mi cuerpo.
 En ella me pierdo,

 un mundo de fantasmas.

 Cubierto por un manto
 de estrellas sin luz,
 escribo en un cuaderno

 un canto —puede ser.

 Refugio de mis penas,
 oculto al mundo, 
 es el único lugar:

 ahí, es libre mi mente.

 En ella —me reconcilio
 con las sombras del pasado. 
Texto en voz de su autor

Invocaciones

 Invocación para no sentir dolor
 Causado por la soledad

 Eres mágica y eterna
 ven —a mí esta noche,
 —te prefiero a ti,
 —solo tú puedes sanar
 el dolor de la soledad,
 ven —a mí esta noche,
 —te prefiero a ti
 luna mágica y eterna.

 Invocación para acabar
 Con la pobreza

 Amado poder
 oculto a los ojos.
 Tu fuerza es única
 solo tu puedes
 contra los monstruos,
 contra la tiranía,
 contra la corrupción
 que le quita el bocado
 de comida a los pobres,
 que le quita el techo
 a los más necesitados.
 Amado poder
 solo tu puedes
 contra los tiranos
 vestidos de gobernantes.

 ––Aunque–– 
 nos quede luchar 
 como única esperanza.

 Te esperamos en exilio
 ­­––mientras las sombras
 nos habiten.
Texto en voz de su autor

Viejo lápiz amarillo

 Viejo lápiz amarillo

 No recuerdo el día 
 el que llegaste a mis manos
 —de eso—, hace algún tiempo.

 Tu mina de grafito
 ha dibujado 
 cientos de letras,
 muchas de ellas, se han borrado.

 No sé en qué momento
 te fuiste haciendo chico.

 Mis dientes como tatuajes
 han marcado tu piel amarilla,
 sin piedad te mordí,
 desfiguré tu cuerpo de madera
 —en esos momentos olvidados
 de ansiedad—.

 Acabé sin piedad
 tu hermoso sombrero rojo
 y tu cuello de metal
 desfigurado está.

 Bailaste entre mis dedos,
 viajaste colgado de mi oreja.

 En algún momento te amé
 con intensidad.

 Te digo adiós—
 te arrojo al bote de basura
 sin ninguna consideración.

 Sobre la mesa —espera…
 un nuevo lápiz amarillo. 
Texto en voz de su autor

El escorpión del loco

 El escorpión del loco
 ODA A RENÉ HIGUITA

 Arquero de la selección
 de balompié de Colombia,
 sus jugadas de locura
 nos hicieron felices y desgraciados.

 Higuita ––fuera del arco––
 sigiloso, vigilante, loco.
 Miró venir la pelota. Minuto veintiuno
 de la primera parte.

 Partido de fútbol amistoso
 entre Inglaterra y Colombia.
 Una pelota que parecía inofensiva,
 él, se ubicó en posición de guardia.

 Seis de septiembre del noventa y cinco.
 Retrocedió unos pasos
 y sin perder la pelota de vista,
 su cuerpo empezó a estirarse,

 en el aire se arqueó
 desafiante, como imitando
  al salvaje alacrán
 que levanta su temible cola

 para defenderse del ataque mortal.
 Dejó pasar el balón
 por encima de su cuerpo
 para recibirlo con su poderoso aguijón:

 Los taches de la suela
 de sus sagrados guayos.
 Así despejó la pelota
 ante el estupor de los jugadores

 y la algarabía furiosa del público.
 Se levantó impávido 
 percatándose de su locura:
 Acababa de hacer “El Escorpión”.

 Una de las jugadas de fútbol
 más hermosas de la historia.
 Jugada que jamás se olvidará,
 como al espectacular “loco Higuita”.
Nota: Oda basada en un artículo del Periódico El Tiempo Digital
 Por Pablo Romero, 05 de septiembre 2015 
Texto en voz de su autor

Tres árboles recordados

 1.    Un árbol especial

 Ahora recuerdo un árbol [y llevó una semana pensando en ello].
 De niño tal vez el árbol de cerezo en la casa de mis primos,
 un árbol torcido que parecía un camino al cielo.
 Nos subíamos traviesos a mirar la ciudad desde lo alto,
 si, la casa de mis primos quedaba en las montañas
 arriba de Bogotá y abajo de Monserrate.

 2.    Otro árbol recordado

 Un gigantesco eucalipto derribado por un rayo.
 El tronco seco y que no se quemo por la acción de la furia,
 permaneció tirado durante años en el patio de la casa.
 En las tardes me sentaba a mirar el ocaso de montañas azules
 y trataba de adivinar dónde quedaba Bogotá oculta por las nubes,
 el árbol seco era mi amigo en aquella soledad de las tardes.

 3.    Árboles fantasmas

 Un cielo azul transparente como telón de fondo, sin sol sin luna.
 Un camino dorado de hojas caídas en la noche —brillaba al amanecer,
 hileras de árboles a cada costado como fantasmas milenarios
 vigilan con recelo el antiguo camino romano. 
 Mis ojos que no ven se asombran de ver por primera vez —sí
 de ver por primera vez —la magia del otoño y los árboles fantasmas. 
Texto en la voz de su autor

Nocturno profundo nocturno

“Una noche de luna
mi alma te ofrece.”
Federico García Lorca, Balada de un día de julio
El sol se viste de luna,
con ella, la noche eterna —llega.

Azul profundo
viste tu cuerpo.
Tu cuerpo desnudo
se cubre de noche,
vestida de estrellas
desapareces como sombra.

Oscuridad sublime
rayo de luna.

Un fantasma eres tú.
Te veo en la oscuridad,
no te puedo tocar.
Mis manos corren tras de ti.

Tras de ti —mi corazón
que sangra como una fuente.
En esta noche de luna
a la nostalgia canto un poema.

Tu cabello como un río
se me escapa entre los dedos;
tu cabello como la noche
un batallón salvaje de recuerdos.

Azul profundo
viste tu cuerpo.

En tu mirada tímida
se refleja toda la noche.
Sentimientos ocultos en anonimato,
tu pequeña sonrisa muere en la luna.

Oscuridad sublime
rayo de luna.

Amor prohibido —eres un sueño
en la tristeza de la noche.
Tu imagen desnuda danza en mi mente.
Me cubro con la piel del olvido.

Cuando la luna se viste de sol
desapareces al amanecer.
Texto en voz de su autor