LA CASA DE GUADUA

CRÓNICA DE UN MOMENTO A TRAVÉS DE UNA FOTOGRAFÍA

Desde el encierro

Fotografía: Con mi hermana Aurora, año 1969

La imagen que aparece sobre estas líneas es una fotografía que me gustaba mirar cuando abría el albúm familiar siendo un niño. La imagen fue tomada en el potrero que lindaba con la casa, se observa la cerca de guadua que separaba la propiedad del vecindario. Con el sol del atardecer aparecemos con mi hermana Aurora, ella estaba pequeñita en el instante de la toma fotográfica, yo un año y medio más grande.

1969, un año de avances para la humanidad con el hombre conquistando la luna, Neil Armstrong colocaba el pie sobre la superficie lunar logro alcanzado con la mítica nave Apolo 11. Se dieron avances tecnológicos en diversos campos, es así que, en este año nace el Internet. A partir del 15 de agosto en las cercanías de la población de Woodstock se reunía medio millón de personas para celebrar la libertad, el sexo, las drogas y el rock-and-roll durante cuatro días al lado de Jimi Hendrix y otros. Protestas con marchas en contra de la guerra en Vietnam en diferentes ciudades; ese mismo año aparece la histórica serie de la televisión infantil Plaza Sésamo. El 9 de febrero un día antes del nacimiento de mi hermana se realizó el primer vuelo de un Boeing 747. El país era gobernado por el Presidente Carlos Lleras Restrepo que representaba al partido liberal, estaba a un año de terminar su mandato y como Alcaldes de Bogotá terminaba su período de gobierno Virgilio Barco Vargas y comenzaba Emilio Urrea Delgado, alcaldes de una ciudad que comenzaba avanzar en un lento progreso, aún por sus calles transitaban hombres de ruana y sombrero, otros de vestido y corbata. En el fútbol colombiano ese año se coronaba campeón el Deportivo Cali y el subcampeón el América de Cali. En la música del mundo se escuchaba Hey Jude Revolution, The Beatles. El rock musical estaba transformando la sociedad burguesa bogotana, se imponía el Rock Psicodélico con un sonido complejo, con cambios de ritmo, tonalidades, de tiempos, era la música de moda en el sector de Chapinero, aunque había una lucha entre diferentes géneros musicales por imponer la moda en la fría capital. En el arte colombiano de esta época se asomaban aires de modernidad expresado a través de las obras de Fernando Botero, Alejandro Obregón, Carlos Granada, Enrique Grau, entre otros, en la fotografía se posesionaba Hernán Díaz, en la escultura Eduardo Rámirez Villamizar y Edgar Negret. En la literatura latinoaméricana el escritor peruano Mario Vargas Llosa publicaba Conversación en la cátedral. El escritor cubano Reinaldo Arenas publicaba su segunda novela y una de las más conocidas El mundo alucinante, donde se narra la historia de un fraile mexicano perseguido y desterrado. Mario Puzo, el escritor estadounidense de descendencia italiana publicaba su célebre obra El padrino, por primera vez una novela es protagonizada por la mafia. En mundo literario fallecé el escritor venezolano Rómulo Gallegos a los 85 años recordado por su novela Doña Bárbara. En Bogotá fallecía el 10 de mayo el escritor, poeta y periodista Jorge Zalámea que había nacido en 1905, una de sus obras representativas El sueño de las escalinatas, con relación a la poesía pensaba: El poema es la voz universal (porque es la de todos) que denuncia la miseria impuesta y reclama los derechos usurpados; por eso un poema que sucede en la India, sucede en cualquier parte del mundo, decía.

Esta fotografía con mi hermana Aurora es un hermoso recuerdo de ese comenzar a la vida, en ese instante que la cámara fotográfica capturó la luz o como dirían otros «nos robo el alma», éramos inconscientes de todo lo que sucedía a nuestro alrededor, de seguro, lo más cercano era el amor de mamá, en lo demás no participábamos de forma directa, aunque, esos cambios y esos sucesos ocurridos por aquella época hoy nos afectan directamente y hacen parte de nuestra vida diaria. Mi hermana o mis dos hermanas, Blanca Lilia no había nacido, son mi sorpote emocional y han sido un apoyo en los momentos más dificiles de mi vida, incluído mi período alcohólico que duró veinte años. Nuestra comunicación siempre ha sido desde la comprensión y el respeto, hoy que la pandemia ha afectado a gran parte de la humanidad nuestra relación es más fuerte y solidaria. Mamá tampoco aparece en la fotografía pero ella es un motor vital para seguir creyendo en la vida, hoy más que nunca, en tiempos de crisis.

Hemos tenido que despedir durante nuestra vida a seres queridos que por su edad habían cumplido con su tarea y me refiero a mis cuatro abuelos, cuatro seres diferentes pero, que me aportaron a través de sus historias imaginación y creatividad, tuvimos que despedir con tristeza a la tía Elvia nuestro soporte en tiempos de hambre y abandono. Otros familiares cercanos se han marchado por diferentes circunstancias, y que por su lejanía, el dolor de despedirlos fue soportable.

Para terminar, deseo compartir un fragmento de uno de mis últimos relatos titulado Esos pequeños seres, líneas que evocan la imagen que ilustra esta crónica:

«La casa se quedó en la montaña, abrigo y protección de mi madre y mis hermanas, casa vestida de noches y de días de recuerdos de risas y dolores, su tejado de estrellas y de flores, en su patio nace todos los días un lluvioso arco iris. La mujer morena y alta que su cabeza llegaba al cielo, hoy es una mujer de setenta y cinco años con nietos y biznietos; bajita, morenita y en su taller una máquina de coser con la que cose sus propios recuerdos.»

JESÚS ALFREDO RODRÍGUEZ TORRES

BOGOTÁ, D.C., AGOSTO 8 DE 2020

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