El imperio del presente

 El dolor sostiene mis emociones, mis sentimientos y la memoria fallida,
 antes, desorientado me dejaba llevar por los caminos de la vida.
 Por innumerables senderos mis pies han transitado,
 todas las etapas de la existencia humana, por mi han cruzado;
 sólo me falta disfrutar de la ansiada vejez,
 esperando no pasar todo el momento, frente a un ajedrez.
 Tengo la edad equivalente o aproximada al tiempo,
 que ha durado la guerra en este país como un pasatiempo;
 desastres naturales que han impactado los recuerdos,
 desestabilizando las emociones de los hombres más cuerdos.
 He nadado en ríos de alcohol, hasta perder la razón,
 afectando los sentimientos, las emociones y el corazón,
 de aquellos que me han amado sin ninguna restricción,
 con ellos, he logrado salir adelante superando la adicción.
 A compañeros de la vida he despedido, se han marchado,
 dejando ellos un profundo vacío, que jamás será llenado.
 Otros que no han huido, con ellos hoy, no compartimos,
 sin recuerdos de aquellos lejanos instantes, olvidamos lo que fuimos.
 Con pequeños detalles la felicidad y la alegría me han cortejado,
 ver un partido de fútbol, leer un libro, caminar por el bosque he disfrutado;
 cogidos de la mano salir con mi esposa al mundo, todos los días,
 son detalles que conservo y no los cambio, esas imágenes son solo mías.
 Vivo el día a día como si fuera el último de mi vida, hoy
 no tengo segundas oportunidades, vivo el presente «solo por hoy», 
 esa es mi realidad, no olvido el pasado, lección aprendida;
 al pasado no le tengo miedo, al futuro tampoco, disfruto de la vida…
 Jesús Rodríguez 09/08/2018 
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