Renuncio

Renuncio a los afectos que hacen daño,

al dolor que produce la indiferencia,

a los sentimientos encontrados,

a la frustración que se origina en el querer

y pasar inadvertido.

Renuncio a mi defecto más notorio

y reconocido, renuncio a los apegos,

que hacen daño y lastiman el corazón.

Abandono en definitiva

la práctica de las artes amatorias con los amigos,

que en realidad, producen conflictos.

Abandono tu rostro tierno,

tu mirada oculta detrás del cristal,

tu cabello negro, siempre recogido;

también, tu sonrisa sin pinta labios,

abandono tus largos pasos.

Aunque sienta dolor en la esencia del alma,

renuncio a mis deseos más íntimos,

no pasaré límites prohibidos para un amigo,

sin dejarte de querer, sin dejar de sentir aprecio,

pues tú, eres mi mejor amiga.

En definitiva, renuncio a mí

y a mis anhelos egoístas.

Despedida

Hoy me despido de mi loca locura,

abandono la idea de querer ilusiones,

con los pies en el piso, me dejo llevar,

de nuevo a la cruda realidad,

caminos reales y no imaginarios,

empedrados y hechos barro;

caminos difíciles, pero verdaderos,

por ellos andaré los próximos años;

caminante solitario, buen amigo.

Tú seguirás tu destino, yo el mío.

Tus caminos te pertenecen, no son míos.

Hoy me despido de mi loca locura

recobrando la cordura.

Nada es

La ciudad sin ti, no es nada, muerta está,

más gris, más fría y más contaminada;

la ciudad sin ti, agoniza con cada segundo muerto.

Sus montañas grises en la lejanía desaparecen,

se desvanecen del paisaje llorando tu ausencia.

El barrio repleto de locales comerciales

y vendedores ambulantes sollozando abandono,

yo, camino por sus calles con la mirada perdida

en los aviones que se marchan a otros destinos,

cómo tú, que te marchas a cada instante

dejando siempre un vacío, imposible de llenar.

La ciudad sin ti, nada es; yo sin ti, muerto estoy.

Callar duele

Duele querer en silencio.

Guardar un millón, de te quieros

en lo más profundo del alma

¡duele!

Duele, callar duele.

Saber que estás ahí presente en carne y hueso

prohibida, por toda la eternidad, prohibida.

¡Duele!

Saber que no te puedo —ni siquiera tocar—

tu piel con una mirada, ¡es doloroso!

ella está censurada, para mi piel,

¡duele!

Duele querer en silencio,

es como morir sin aire en el fondo del cosmos,

es como morir enjaulado en mis agónicas penas.

Saber que te quiero duele, y duele como espina clavada.

Saber que jamás lo sabrás,

eso duele.

 

 

 

 

Luna viajera

Ella reflejada en una hoja de agua,

luz plateada que ilumina con timidez tu cuarto,

mientras, flotante pasa por mi casa,

dejando un rocío sobre el tejado abandonado;

luna viajera que a su paso se roba los sueños

de los enamorados, que se aman en el barrio.

Luna viajera con su paso lento,

se lleva los últimos recuerdos, que de ti

quedaban ocultos, en mi cuarto.

Luna viajera envuélveme en tu luz blanca,

abrazado a ti, quiero escapar de este mundo.

¿Por qué duele tanto, no poder sentir?

¡Oh! Negarme a sentir.

¡Hasta cuándo!

Camino por las calles grises cubiertas de esmog,

mientras, habito mis propios pensamientos,

me sumerjo en ellos, bañándome de nostalgia,

tu imagen aferrada con garras, sangra el alma.

Miro las vitrinas de los locales comerciales

con la esperanza de encontrar tu imagen fugitiva,

de sentir tu perfume en el aire contaminado

de la calle principal del barrio Central.

Sumergido en mis propios pensamientos

me ahogo en un mar de auto conmiseración,

sin querer castigo el corazón derrotado por el dolor,

buscando justificaciones para olvidarte,

para que tu imagen y tus olores

se evaporen con el primer rayito de sol.

No quiero pensar en ti.

No puedo evitarlo.

Mi corazón sigue sangrando de dolor.

¡Hasta cuándo!

—Hasta que el corazón y la razón se rindan.

Lo que tú eres para mí

“Lo que tú, Milena, eres para mí, para mí más allá del mundo en que vivimos, eso no está en los papeluchos diarios que te he escrito”

Kafka


A C.

Aquella mujer inalcanzable, admirable y respetada,

mujer de nobles valores, maestra de la vida, de muchas vidas.

Mujer vestida de soledad, se protege del dolor que le puedan causar.

Habitante noctámbula, amorosa luna llena, escritora de versos,

dedicados todos ellos, al hombre que sin querer —ayer se fue.

Mujer inalcanzable, admirable y respetada,

hermosa venus latina, habitante de los Andes, y de mi barrio.

Discreta en su mirar, de tímida mirada,

de sonrisa suave, reservada, disimulada;

amante de los animales, su mejor amigo un can.

Mujer inalcanzable, admirable y respetada,

cuidadora de su madre, leal con su progenitora.

Su familia lo más importante, más allá de otras personas,

también, leal con sus amigos, sus amigas, amorosa compañera;

amante de su libertad, evita las cadenas que la puedan atar.

Si es necesario

Si es necesario no tocarte, no te toco ni un cabello;

si es necesario no hablarte, no te hablo, enmudezco;

si es necesario no mirarte, no te miro, ciego vivo;

si es necesario trasladarme de planeta, me traslado;

si es necesario morir, entrego mi vida por ti;

si es necesario no respirar, entonces no respiro;

si es necesario dedicarme a otra profesión, dejo de escribir;

si es necesario evitarte, te evito, tomo otros caminos;

si es necesario olvidarme de ti, te olvido, aunque

signifique perder la vida. Si es necesario obscuridad ya soy.

Desde el momento, que dejaste de hablarme, de compartir

deje de existir, se perdieron los motivos de ser feliz.

Si es necesario no estar, ya no estoy.