Desencuentro

Un esqueleto vestido de frío con manta de hielo,

ese es mi corazón y no falta razón,

pues, tu indiferencia es un millón de espinas

clavadas sin compasión, en el centro del corazón.

Ni un saludo, ninguna conversación, ni un hasta luego,

solo silencio que invade de frialdad cualquier razón.

Tu indolencia es intolerable, rompe el alma, la emoción;

obscurece el día más brillante, eclipse total de sol.

Mi esqueleto que viste una manta de hielo derretido,

se muere de soledad sumergido en un mar de ansiedad;

extraño días antiguos, donde la conversación,

mientras caminábamos, era el centro de nuestros encuentros.

Hoy el silencio es un desencuentro.

 

 

Insistencia

Voces mudas habitan mi cabeza solitaria,

silenciosas  mortifican mi conciencia,

me torturan más allá de la misma locura,

voces sigilosas insisten en recordarme: que estoy vivo.

Mi cabeza no se queda quieta, recuerda, recuerda, recuerda;

insisto en no olvidar tu tierna sonrisa,

que como una carcajada retumba en mi testa.

No me deja tranquilo, insisto en recordarla.

Tu voz una melodía que se esfuma en la ironía, una sinfonía,

insiste en habitar mi cráneo solitario. Hecho un tormento.

Me arranco los cabellos ante tal desespero, no espero;

pero insistes en vivir en mi cerebro.

Ahora… ¿Qué hago?

MARIPOSA SOBRE LA FLOR

¿Quién se atreve abrazar tu cuerpo en las noches?

Ese no soy yo, que muero de frío, a pesar del calor.

Te busco en las sombras formadas por el sol,

originadas en la nostalgia de esos pequeños actos.

¿Quién tiene la fortuna de acompañar tus sueños?

Ese no soy yo, ni siquiera, sueño soy;

perdido por caminos imaginarios, solo estoy;

me refugio en el espejo, reflejo melancólico de mi pasado.

¿Quién disfruta de tus pasiones de verano?

Ese no soy yo, vivo todo el tiempo en invierno,

frío como un témpano de hielo, congelado y añejo,

anhelando una mirada tuya, que me cubra de calor.

¿Quién conoce tus gustos personales?

Ese no soy yo, que se entretiene con las rosas del jardín,

con las flores que engalanan tu sonrisa de verano,

tú, sin saber, vives revoloteando por mi corazón,

como mariposa sobre la flor; tú sin saber.

¿Quién te espera todas las tardes al ocultarse el sol?

Ese soy yo, parado sobre arenas de jardines olvidados,

observo los pétalos, que marchitos se los lleva el viento,

mientras, cientos de mariposas en la luna se refugian.

¿Quién se alegra de verte sonreír todos los días?

Ese soy yo. Se me agranda el corazón con tu sonrisa,

con el brillo de tus ojos me iluminas, por eso:

Hoy te doy la bienvenida, al último verano de mi vida;

a ti, quién eres mi mejor amiga.

Collage

1

¿Para qué vivir?

Sí ya estoy muerto

—dijo la calavera.

2

Siento tu ausencia,

la tarde gris

se torna nostálgica.

3

Siempre tan lejana,

noche que lo ocultas todo.

4

Evades mi presencia,

te ocultas en la obscuridad

de tus sentimientos.

5

Te busco, no te encuentro.

Camino tras de ti

y no te alcanzo.

Mis pasos me llevan

lejos de ti.

6

La noche eterna

lo absorbe todo,

hasta

la vida misma.

10/04/2018

Inalcanzable

Inalcanzable,

indescifrable,

mujer incógnita,

no es posible conocerte

(mejor así)

no conocerte.

Mujer desconcertante,

no permites

acercamientos.

En tú andar ligero,

protegida

por una burbuja

de metal,

desapareces en la noche.

17/05/2018

 

Un instante eterno

Mirada triste, ausente,

perdida en la bruma

de la melancolía;

leve sonrisa extraviada

en la obscuridad.

Respirar el mismo aire,

tan solo por un instante eterno

y grabarlo en el alma.

Ahí en la soledad de la tarde

hermosa Venus iluminada,

viste tu mirada

un manto de tristeza.

Tu espacio ausente

se colma de nostalgias.

Extrañarte es morir

poco a poco en ausencia.

Tímida y reservada,

discreta a los ojos curiosos,

oculta en un velo de misterio

te escondes del mundo.

24/05/2018

¿Quién soy yo?

¿Quién soy yo?

Un esqueleto

cubierto de carne.

Un hombre solitario

caminando hacia la tumba.

Un esqueleto arrodillado

en un rincón

de la habitación,

¡extrañándote!

Un hombre confundido

al límite de la locura.

¿Quién soy yo?

Un alguien

sin ti.

Mejor dicho: Nadie.

Porque sin ti

me falto yo.

¿Quién soy yo?

Un río sin agua,

un libro sin escritura.

Mejor dicho: Nada.

19/04/2018

Te busco

Caminos separados

que jamás se encuentran.

Senderos alejados

avanzando hacia el sol,

o avanzando a la luna,

o avanzando a la nada.

Soledades negras,

habitantes permanentes

del yo, yo, yo;

soledades solas,

caminantes solitarias

en la noche.

Tú en tu abandono.

Yo aislado

en la oscuridad,

buscando palabras

siempre fugitivas

que le den vida

a tu imagen.

Te busco

en esta palabra

que se escapa

solitaria,

en la noche

obscura.

 

 

Miedo

Sí, siento miedo de no volver a verte,

miedo de pasar mis días sin tu compañía,

miedo de ver pasar las horas en soledad,

miedo de no tener otra boca para conversar,

miedo de no encontrar tus manos como apoyo.

Sí, siento miedo que paraliza el alma,

me paraliza verte alejada de mí,

me paraliza sentirte perdida, ausente,

me paraliza no tener palabras para decirte

lo importante que eres para mí.

Contigo mis días se iluminan de alegría,

contigo las horas son más lentas,

no mueren tan rápido.

Contigo encuentro la inspiración

para seguir viviendo con alguna ilusión.

Sí, siento miedo

de que ya no estés a mi lado.

Hoy no estás.