Nuevo cuento: Tiempo

Nuevo cuento [a manera de borrador] inspirado en una pregunta a través de Twitter, gracias a la Profesora de Literatura…

Natalia, una mujer joven no mayor de 30 años, lleva algo más de 15 abriles, esperando aquella carta que le prometió su madre cuando aún no había cumplido los catorce. Su madre salió del país, una noche lluviosa, debido a una amenaza que la obligó a dejar todo; para Natalia esa imagen ha quedado grabada en el tiempo, en el corazón, en el alma; recuerda cuando el oficial de seguridad del Ministerio de Gobierno llegó a casa, ese noche acompañado de varios agentes de policía, su madre minutos después se esfumo en la neblina nocturna. Todos los días visita el Ministerio y siempre golpea en la misma oficia 303; el funcionario con solo mirarla, da una contestación a su eterna pregunta “no tenemos noticias de su madre”. Siempre va a la misma hora, como un acto sagrado, 3:45 p.m. pues, a las cuatro cierran la oficina, no sabe el nombre del funcionario, nunca le ha interesado; su única preocupación, su madre desaparecida, ella era juez y estaba encargada de los casos más delicados del país. Natalia regresa a su casa una y otra vez y después de tomar algo, enciende el televisor a la espera de alguna noticia, pero el tiempo avanza, el tiempo no se detiene y su mirada triste se fija en el pasado y en el último instante que su madre, con un beso de lágrimas en la mejilla, que aún no se ha borrado, le dijo con voz agónica al oído: “…yo te escribiré…”, instantes después desapareció de su vista. no ha dejado de contar los segundos que la separan de su ausencia. En las mañanas mira el buzón del correo, en las tardes vuelve a mirar y en la noche de regreso del Ministerio, mira de reojo y con alguna esperanza de encontrar la carta; esperanza, que el tiempo ya oxidado no le ha quitado.

Jesús Rodríguez

Imagen de Villa de Leyva, Boyacá, Colombia. Foto: Jesús
Imagen de Villa de Leyva, Boyacá, Colombia. Foto: Jesús

Boceto del libro: Transformación de la libélula y otros cuentos [2014]

Ya le estoy dando forma por estos días al libro: “Transformación de la libélula y otros cuentos“; ha sido un trabajo agradable, sin presión, únicamente por gusto, en especial por ese gusto a escribir. Comparto un fragmento de uno de los cuentos.

La mañana despierta a la pareja con su claridad, el ruido de la calle a lo lejos se apodera del espacio urbano, el ruido de una motocicleta sacude el aire frío matutino. Ella se acerca, aún con el calorcito de la noche; un profundo suspiro se escapa de su pecho, mientras la pareja se funden en un intenso abrazo. Después del desayuno, momento que aprovechan para conversar, y desahogarse de aquellas situaciones laborales que tanto les incomoda, la compañera chismosa, la otra entrometida o el compañero malgeniado que no le gusta nada o inclusive el jefe que asigna más trabajo del soportable. Un rayo de sol se cruza entre los dos.

Jardin Botanico 055
Jardín Botánico, Bogotá, D.C. Foto: Jesús

Transformación de la libélula: Cuento

Aún en borrador, aquí comparto un detalle del cuento que estoy escribiendo.

…mira hacia todas las direcciones, «antes he estado aquí» le dice a la mujer a quién mira directamente a los ojos, ella esquiva la mirada punzante; «desde luego, siempre ha pertenecido a éste lugar» le contesta con cierta severidad. Un largo silencio se apodera de los pensamientos, un ahogado trinar de canarios se escapa por el aire seco; se miran a los ojos fijamente como tratando de leer y entender al otro ser, no al de carne y huesos, sino al otro.

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San Telmo, Buenos Aires. 2012. Foto Jesús©

 

Transformación de la libélula

…un rayo de sol después de la hora de almuerzo, invita al descanso y al relajamiento de las horas vividas en el transcurso del día, Martín sentado sobre un viejo sillón desgastado en una esquina sombría de la habitación desmoronado, sin ganas de hacer alguna cosa, desilusionado por la cadena de fracasos en los últimos años; mira a través de la ventana por la cual el ruido de un avión lejano que desaparece a su destino, una luz clara deja entrever una nube esponjosa como copo de algodón; se deja llevar por los recuerdos esquivos, se incorpora pesadamente como queriendo permanecer inmóvil, hace un último esfuerzo y endereza sus rodillas, asoma su rostro por el ventanal y observa pasar un automóvil silencioso que se pierde al final de la calle, más atrás una mujer distraída con un niño de brazos camina por la acera, se desvanece en la distancia; en tanto la luz solar se intensifica en el interior del cuarto y se desplaza con lentitud sobre el piso. Un motociclista pasa raudo montado sobre el viento y como una ráfaga se esfuma.

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Cuentos que Cuento

Portada completa Libro

Hace poco, dije en voz alta “un sueño” que tengo desde hace varios años y es la de publicar un libro; pues, ya es un hecho y en este cuaderno de bocetos, quiero esbozar que una extraña sensación me acompaña desde el día 23 de octubre del 2012, cuando salió a la luz publica mi primer libro: “Escribir para Aprender: Cuentos que Cuento

http://escribirparaaprender.blogspot.com/ Todo lo publicado en el blog ahora en papel.

Para ver el Libro: http://www.autoreseditores.com/libro/976/jesus-rodriguez/escribir-para-aprender.html

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