SOMOS SILENCIO

En la soledad de nuestro individualismo,
escapamos de nosotros, evadimos realidades;
en nuestro propio cubil habitamos,
alejados del dolor y de la angustia del otro.

Sin importar los sentimientos
nos apartamos entre las calles del barrio,
indiferentes nos cubrimos de abandono,
ocultos del sol alejados de la tristeza.

Habitamos la noche
cobijados por un manto de melancolía,
ahí en la noche, tu y yo,
somos silencio.

Versos para una mujer solitaria - 2019
Jesús Rodríguez
Neoclasicismo – Museo de Louvre

UNA NOCHE EN TU MIRADA

A María E

Separados por la distancia infinita de los Andes,
miro en la lejanía y no te veo, ausente estás. Allá.
Te busco en la imagen deformada de mis sueños,
—por más que lo intento— no te veo María mía.
Ausente estás.

Viajas como el polen en el pico del colibrí mensajero,
sembrando de flores la primavera del sur, llevando alegría
donde parece que la tristeza quisiera gobernar, allí estás,
con tu sonrisa de rosas, viviendo en la piel
que habita en mis manos.

La noche anidada por un cosmos de estrellas, vive en tu mirada,
mientras tu cuerpo, que flota en la noche fría de la américa del sur,
se baña en lágrimas de ausencias, que como llovizna caen del cielo,
mientras tu cuerpo
cruza la cordillera sin piel, con sus venas abiertas y sangrantes.

Me entrego a la ausencia de tu cuerpo, de tu ser,
a la distancia infinita que esta noche de lluvia nos separa,
arranco de mi piel los recuerdos que aún viven en la memoria,
te busco en la lejanía y no te veo, ausente estás.
Allá.

JR
Septiembre 1° de 2018

Boceto del libro: Transformación de la libélula y otros cuentos [2014]

Ya le estoy dando forma por estos días al libro: “Transformación de la libélula y otros cuentos“; ha sido un trabajo agradable, sin presión, únicamente por gusto, en especial por ese gusto a escribir. Comparto un fragmento de uno de los cuentos.

La mañana despierta a la pareja con su claridad, el ruido de la calle a lo lejos se apodera del espacio urbano, el ruido de una motocicleta sacude el aire frío matutino. Ella se acerca, aún con el calorcito de la noche; un profundo suspiro se escapa de su pecho, mientras la pareja se funden en un intenso abrazo. Después del desayuno, momento que aprovechan para conversar, y desahogarse de aquellas situaciones laborales que tanto les incomoda, la compañera chismosa, la otra entrometida o el compañero malgeniado que no le gusta nada o inclusive el jefe que asigna más trabajo del soportable. Un rayo de sol se cruza entre los dos.

Jardin Botanico 055
Jardín Botánico, Bogotá, D.C. Foto: Jesús

Transformación de la libélula: Cuento

Aún en borrador, aquí comparto un detalle del cuento que estoy escribiendo.

…mira hacia todas las direcciones, «antes he estado aquí» le dice a la mujer a quién mira directamente a los ojos, ella esquiva la mirada punzante; «desde luego, siempre ha pertenecido a éste lugar» le contesta con cierta severidad. Un largo silencio se apodera de los pensamientos, un ahogado trinar de canarios se escapa por el aire seco; se miran a los ojos fijamente como tratando de leer y entender al otro ser, no al de carne y huesos, sino al otro.

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San Telmo, Buenos Aires. 2012. Foto Jesús©

 

Transformación de la libélula

…un rayo de sol después de la hora de almuerzo, invita al descanso y al relajamiento de las horas vividas en el transcurso del día, Martín sentado sobre un viejo sillón desgastado en una esquina sombría de la habitación desmoronado, sin ganas de hacer alguna cosa, desilusionado por la cadena de fracasos en los últimos años; mira a través de la ventana por la cual el ruido de un avión lejano que desaparece a su destino, una luz clara deja entrever una nube esponjosa como copo de algodón; se deja llevar por los recuerdos esquivos, se incorpora pesadamente como queriendo permanecer inmóvil, hace un último esfuerzo y endereza sus rodillas, asoma su rostro por el ventanal y observa pasar un automóvil silencioso que se pierde al final de la calle, más atrás una mujer distraída con un niño de brazos camina por la acera, se desvanece en la distancia; en tanto la luz solar se intensifica en el interior del cuarto y se desplaza con lentitud sobre el piso. Un motociclista pasa raudo montado sobre el viento y como una ráfaga se esfuma.

Imagen

 

Cuentos que Cuento

Portada completa Libro

Hace poco, dije en voz alta “un sueño” que tengo desde hace varios años y es la de publicar un libro; pues, ya es un hecho y en este cuaderno de bocetos, quiero esbozar que una extraña sensación me acompaña desde el día 23 de octubre del 2012, cuando salió a la luz publica mi primer libro: “Escribir para Aprender: Cuentos que Cuento

http://escribirparaaprender.blogspot.com/ Todo lo publicado en el blog ahora en papel.

Para ver el Libro: http://www.autoreseditores.com/libro/976/jesus-rodriguez/escribir-para-aprender.html

CROMPRAR

Cuaderno de Bocetos

"La mirada"
Jesús Rodríguez, “Todos miran… nadie ve…” 2012. Bolígrafo sobre papel, 16,5 x 24,5 cm. Cuderno de apuntes del artista

Comenzar no es fácil, lo desconocido produce temor y eso me sucede precisamente ahora. Aquí lo relaciono al igual que aquel pintor o dibujante que se presenta ante el desnudo lienzo en blanco, sólo su creatividad puede ver más allá del blanco, más allá del espacio sin ocupar. Escribir me gusta desde siempre, tal vez uno de mis sueños infantiles y luego juvenil era precisamente llegar a ser escritor. Aclaro que no soy escritor ni intento serlo, pero puedo hacerlo.
¿Pero escribir sobre qué? buena pregunta. Escribir ficción para adelantarme al momento histórico en el que me encuentro, escribir al estilo de Gabo como han llamado su género literario “Realismo Mágico” o algo parecido, o escribir un libro de superación personal y no sólo uno sino muchos tomos. Pero una mejor pregunta es ¿Escribir para qué? o mejor ¿para quién? Me quedo sin respuestas.
Creo que debo pensar mejor en escribir, simplemente escribir…
Es mi deseo aprovechar este maravilloso espacio en blanco de la hoja de papel o debo decir la ventana en blanco del monitor de mi computador, para expresar, sentimientos, pensamientos y emociones. Soy una persona del común con un regular nivel cultural, mí única ambición compartir con usted que está al frente de este libro y precisamente frente a esta página, experiencias comunes que le suceden a un individuo común.

Jesús Rodríguez