Smartphone

El teléfono inteligente vibro. Las cinco de la mañana y el sueño se apoderaba de mis instintos de sobrevivencia. Afuera de la cama el frío gélido lo congelaba todo. A los cinco minutos volvió a sonar la alarma del despertador. Estire mi mano y apagué el aparato. Volví a dormir no se cuántas horas. El smartphone siguió ahí sobre la mesa de noche.